No todo lo que parece cuidado lo es. Aprende a reconocer signos de control emocional y recuperar tu voz.
Las sectas destructivas son conocidas por utilizar técnicas de persuasión coercitiva para captar adeptos y mantenerlos bajo su control. Pero fuera de las sectas podemos encontrar como se usan estas estrategias con los mismos objetivos en otros entornos de relaciones interpersonales, como el trabajo, la familia, los amigos, o la pareja.
La persuasión coercitiva, también conocida como “lavado de cerebro”, son un conjunto de técnicas que se usan de forma deliberada para restringir y anular o restringir la voluntad de las personas para controlar sus pensamientos, actitudes, y comportamientos. Es una forma de violencia.
Este tipo de estrategias que se llevan a cabo mediante la emisión y omisión de comportamientos, pueden ser explícitas o implícitas, y pueden parecer inocuas o irrelevantes observadas de forma aislada, pero cuando son aplicadas de forma constante aunque sutil, intermitente, e insidiosamente progresiva son difícilmente punibles y crean en las víctimas un efecto de sometimiento del que difícilmente pueden ser conscientes, por los efectos que las mismas producen.
Cualquiera diría de sí mismo que no caería en una secta y que caen personas con problemas. Sin embargo, muchas de estas personas son víctimas de estos patrones en sus trabajos, familias, con sus amistades y parejas. No es difícil ser víctima de este tipo de estrategias, ya que además las conductas coercitivas son aceptadas socialmente como algo normal, sobre todo dentro de los vínculos familiares, siendo en algunos casos justificadas como actos de amor, cuidado y protección. Véase como la creencia de “Una madre/padre solo quiere lo mejor para sus hijos y todo lo hace por tu bien”, sirve para justificar y exculpar a cualquier tipo de comportamiento lesivo de los progenitores a sus hijos.
Cualquier persona puede ser víctima de este tipo de conductas y detectar señales iniciales de persuasión coercitiva es clave para poder afrontarla y salir de ella.
Aquí os dejo características y ejemplos de conductas de persuasión coercitiva para detectarla . Es importante destacar que estas conductas se van introduciendo progresiva e intermitentemente.
- La intermitencia, es la amenaza impredecible, violencia intermitente, a veces si, a veces no. No hay forma de saber cuando aparecerá la conducta violenta, que lleva a un estado de hipervigilancia.
- Prohibiciones disfrazadas de protección o preocupación.
- Sobrecarga emocional intencionada. Exigirte atención y apoyo constante, pero no estar disponible cuando lo necesitas.
- Amenaza de exclusión – obligarte a conductas bajo la amenaza de exclusión, (amenaza de dejar la relación o dejarla y volver a retomarla, repetidamente o excluirte del grupo social).
- Minimización o negación de tus emociones. Desacredita como te sientes. “Siempre haces drama. No es para tanto”.
- Culpabilización constante – Te hace sentir responsable de lo malo que pasa y de lo malo que hace. “Mira lo que me haces hacer con tu actitud”.
- Forzar conductas sexuales o afectivas contra la voluntad del otro. “ Si me quisieras, lo harías por mí”
- Deshumanizar a otros para justificar las propias acciones extremas.
- Falsa promesas de futuro. Todo va a cambiar y todo va a ser mejor, cuando entiendas y hagas lo que espera. (Algo impredecible)
- Uso del miedo y la culpa y la victimización para controlar tu conducta.
- El aislamiento – separarte de tu red social y de referencias externas. Puede ser que lo prohíba directamente, o que siempre critique, se enfade o se victimiza, cuando ves o hablas a tu familia o amigos: “Yo solo quiero lo mejor para ti. Todos te manipulan y tu no te das cuenta”, “Nunca quieres estar conmigo, me dejas solo esperándote”, “ Si me quisieras querrías estar conmigo en lugar de con ellos”
- Control de la información y adoctrinamiento. Reconstrucción de la historia y control del relato. Imposición sistemática de ideas. Se prohíbe, castiga o ridiculiza la expresión de otras ideas, o se obliga a repetir los “mantras” creando una narrativa que justifique la adhesión al grupo.
- Gaslighting – hacerte dudar de tu memoria, percepción o juicio. Ej: una hija expresa el malestar emocional y el padre responde “Eres demasiado sensible, eso no fue así, no fue abuso, te lo estás imaginando”. O en pareja tras una discusión “Nunca te grité, eso te lo estás inventando, siempre te inventas cosas” cuando sí hubo gritos.
Creación de dependencia – conductas que tienen como fin que te vuelvas vulnerable, inseguro/a, o incapaz de tomar decisiones sin la aprobación del otro. Así generar una fuerte dependencia emocional y psicológica. Conductas como desvalorizar sutilmente sus capacidades. Enfado cuando tomas una decisión sobre tus actividades, tus aficiones, tu trabajo de forma independiente, o argumentando que no te pasarían las cosas que si le hubieras preguntado antes o hicieras como te dice. “Eres muy ingenua, no te das cuenta de nada. Menos mal que yo estoy contigo.” Victimización constante “No soy importante para tí, que tienes que salir con tus amigos” “Eres la única persona que me entiende”.
La combinación y perpetuación de estas tácticas de violencia intermitente como un padre que alterna episodios de afecto con explosiones de ira o silencio y distancia emocional impredecibles, la privación del sueño, la exposición a experiencias extremas, el gaslighting constante y prolongado lleva a la víctima a desconectarse de su juicio, de sus emociones, de sus necesidades y de su memoria para evitar equivocarse constantemente y poder sobrevivir al daño. Llegando a desorientarse totalmente.
Algunas estrategias iniciales para afrontarlas y salir de ellas.
- Aprende a identificar patrones o conductas que te hacen sentir confundido/a, inseguro/a, o culpable sin una razón clara.
2. Lleva un diario con fechas y situaciones. Te ayudará a validar tu experiencia y a reconocer patrones.
3. Escucha, valora y atiende tus necesidades y emociones.
4. Mantén relación con personas fuera del vínculo coercitivo. Hablar con alguien externo puede darte otra perspectiva.
5. Busca ayuda profesional.
El autoconocimiento, la autoestima y la gestión emocional pueden reducir tu vulnerabilidad ante estos patrones.
