
Estar en guerra contra la ansiedad es una batalla perdida, porque querer que la ansiedad desaparezca, es como querer que el corazón deje de latir y pretender seguir estando vivo. Es una batalla contra la vida, porque lo que se interpreta como señal de muerte en realidad es una señal de vida.
La solución no es eliminarla, ni que desaparezca, si no aprender a obtener beneficios de ella.
