El poder de las relaciones: Clave para una autoestima saludable.
La autoestima como percepción y valoración de nosotros mismos juega un papel fundamental en nuestro bienestar psico-emocional y nuestras relaciones tienen un poder increíble para influir en ella. Se desarrolla en nuestra infancia, a partir del reflejo que nos devuelven nuestras figuras de apego, este reflejo se mantendrá de forma más o menos inconsciente como una absoluta certeza a largo de nuestra vida. Si bien esta percepción de nosotros mismos es determinante, nuestras relaciones con otras personas ya sean familiares, de amistad o de pareja, tienen también un gran impacto influyendo en ella y moldeándola para bien o para mal.

Las relaciones insanas y caracterizadas por la manipulación distorsionan la percepción de nosotros mismos y de nuestra valía, Conductas desfavorables como la desvalorización que se trasmite en forma de críticas directas, o conductas que por acción u omisión tramiten desprecio, indiferencia o ridiculización de nuestras capacidades, necesidades, emociones, deseos, opiniones, aficiones, y acciones. Nos dan un reflejo que internalizamos sintiéndonos inadecuados e incapaces. El aislamiento social propio de estas relaciones, no permite que obtengamos otras validaciones, sintiendo que nuestro valor es el que nos trasmite ese entorno interpersonal. Como consecuencia llegaremos a una situación de dependencia emocional que dificultará la toma de decisiones o acciones básicas sin la aprobación o validación del otro. Recibir estas conductas a largo plazo tienen la consecuencia de la perdida total de autoestima e incluso confusión en la propia identidad.

En cambio, en las relaciones saludables que se caracterizan por la aceptación, el respeto mutuo y el apoyo emocional, nuestra autoestima se fortalece. Aquellos comportamientos que nos trasmiten validación, aprecio por ser quienes somos, y que nos proporcionan apoyo, reflejan nuestras cualidades y logros. Son estas relaciones en las que nuestras emociones deseos y experiencias son validados proporcionándonos un espacio seguro en el que podemos ser nosotros mismos, sin miedo a la invalidación, el castigo o la burla. Así este reflejo constante y coherente mantenido a lo largo del tiempo nos ayuda a consolidar nuestra autoestima. Aportando además motivación para el crecimiento, con comportamientos que nos motivan a crecer, mejorar, y a que creamos en nosotros mismos y sintiéndonos capaces de enfrentar nuevos desafíos.
Siendo conscientes de que nuestras relaciones pueden llegar a destruir totalmente nuestra autoestima e identidad genuina, o por el contrario, consolidarla, podemos tomar medidas para cultivar relaciones saludables que nos apoyen y nos ayuden a crecer, mientras nos alejamos de aquellos que nos dañan.
Estableciendo límites saludables y nutriendo relaciones sanas, podemos proteger y fortalecer nuestra autoestima, llevándonos a experimentar una vida más plena y feliz.

¿Y tú te rodeas de personas que dañan o potencian tu autoestima?
