¿Aún sigues conectado a tu “ex”?


Tras una separación, cada uno ha de seguir su propio camino, pasando de tener objetivos comunes a tener objetivos independientes.

En muchas ocasiones los comportamientos que llevan a conseguir esos nuevos objetivos perjudican al otro, o son interpretados por el otro como una agresión, a la que se responde con otra agresión, que recibe como respuesta otra agresión, (es tan fácil caer en esta trampa) y cuando te das cuenta estas en una guerra permanente, que te genera un malestar intenso y que podrá llegar a hacerte enfermar. Es una guerra de la que no puedes escapar, porque el rencor, el deseo de venganza y la sed de justicia están siendo el motor de tu vida, se hacen cotidianas la ira,  la frustración, la ansiedad, la impotencia, la tristeza…

Veamos un ejemplo sencillo y común de estos comportamientos de los que hablo:

“Este fin de semana no puede hablar con mis hijos, porque les tocaba estar con él/ella, es terrible, lo he pasado fatal, que se habrá creído, yo tengo derecho a hablar con mis hijos… Ya verás, el próximo fin de semana, cuando los niños los tenga yo, no le dejaré hablar con ellos, o quizá piense en algo peor, para que se entere de que no me puede hacer a mí esto…”

En este ejemplo aparecen los hijos, que serán las víctimas de una guerra que ellos no han empezado, no continúan y no podrán detener. Como en casi cualquiera de las  situaciones que podáis haber vivido, aunque uno cree que le hace daño su ex (y es posible que lo haga…), quien no tiene la oportunidad de hablar con  papá o mamá, son los hijos.

¿Parece este un  buen motivo para dejar la guerra, cueste lo que cueste?  Pero si estas envenenad@ por el rencor, no lo verás tan claro, y seguirás pensando en vengarte por el daño que te hizo, aunque querrás creer que tú encontraras la manera de no perjudicarles.

Así después de años separados, sigues unid@ a tu ex por el rencor y la búsqueda de la forma de hacer justicia, de esta modo te has condenado a seguir encadenado al sufrimiento. No cerrar esa puerta, no te permitirá abrir otras.

Es posible que seas tú quien pase los días pensando en la forma del ejemplo, con innumerables comportamientos a los que hacer justicia, de los que defenderte. Mientras tu “ex” pasa un gran día acompañado de amigos, sin acordarse de ti en absoluto, ni siquiera para hacerte daño. Quizá él/ella cerró la puerta y ha empezado a abrir otras.

Para sacar el veneno del rencor, escribí algunas recomendaciones en el post Paso 2: Desecha el rencor.

Si deseas cambiar esto, puedes dejar de responder a las agresiones. Los comportamientos de tu “ex” van orientados a conseguir sus beneficios y hace lo que sabe y/o lo que puede para conseguirlos. Si su intención es dañarte, su sufrimiento será mayor.

Si desechas el rencor, no cambiará tu pasado, pero si podrás cambiar tu futuro.

Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

Camino de la venganza

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