Las emociones y la salud

Ya es conocida la relación entre las emociones positivas y la salud.
Otro estudio ha querido comprobar el impacto de las emociones en la salud en lugares donde las personas carecen de factores considerados críticos para el bienestar.
En contra de lo que se pudiera esperar en los lugares donde las personas se enfrentan a hambrunas, falta de vivienda y de seguridad, hay una conexión más fuerte entre las emociones positivas y una mejor salud.
Se muestra una correlación negativa de estas variables a menor PIB más emociones positivas y una salud más fuerte.
Esto hace que nos cuestionemos la importancia de los factores considerados críticos para nuestro bienestar y nuestra salud.
Es decir, no somos más felices ni estamos más sanos, por tener una vivienda, alimentos suficientes, ni por supuesto por tener otros factores menos críticos, un coche, un determinado trabajo o incluso más dinero.

Beneficios de los tratamientos psicológicos

– Amplia evidencia científica de la eficacia.
– Son seguras, ya que carecen de efectos secundarios.
– Disminuyen el riesgo de recaídas.
– Incluyen el aprendizaje de nuevas estrategias de afrontamiento y el entrenamiento de habilidades que servirá para hacer frente a situaciones futuras.
– No solo mejora los síntomas clínicos, sino que además esta mejora se amplía a otros ámbitos. (social, laboral…)

¿Cómo le digo a mi hij@ que me separo?

 

niña separacionAnte una situación de separación o divorcio, una de las principales preocupaciones son los daños que les podemos causar a nuestros hijos.

Un mensaje claro, expresado de forma tranquila ayudará a la adaptación de tú hijo y evitará otros daños.

Pautas:

  1. Decir cuanto antes. Tu hijo ya se ha dado cuenta de que algo pasa.
  1. Decirlo los dos progenitores juntos y con la máxima tranquilidad.
  1. El mensaje es que, los papás ya no son felices juntos y han decidido separarse. No es conveniente, ni necesario dar detalles de los motivos.
  1. Dejar muy claro que la separación es cosa de los papás. No es culpa suya.
  1. Explicar lo que va a pasar. Describiendo en detalle en qué y cómo van a cambiar sus rutinas.
  1. Decir que le vais a seguir queriendo.

Además tener en cuenta cómo y qué decirle, podrás seguir ayudando a tu hijo a adaptarse a la nueva situación.

  • Procura que mantenga contacto con abuelos, tíos y resto de la familia.
  • Habla bien de su papá/mamá. Si no tienes nada bueno que decir, mejor no lo digas.
  • No le confíes secretos. Ni tus secretos, ni tus dificultades, son responsabilidades que le correspondan. Es tu hij@, no tu amig@.
  • No le preguntes por el otro. No le conviertas en espía.

Los niños, generalmente, se adaptan más rápido y fácilmente a los cambios que los adultos.

No permitas que tus preocupaciones pongan trabas a su proceso de adaptación
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Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

 

 

Mi obsesión

Quiero compartir este testimonio, porque si te pasa algo parecido, tú también puedes conseguirlo.

“Vivo en un pueblo de la sierra para ir a la facultad llevo mi coche hasta el tren. Todo empezó cuando un día volviendo de la facultad, cuando fui a montar en mi coche me di cuenta de que estaba abierto. Me produjo un gran alivio el ver que no había ocurrido nada. Pero al día siguiente, cuando sin pensarlo me baje del coche y mientras caminaba hacia la estación, me preguntaba si había cerrado el coche, volví y lo comprobé, de nuevo caminando hacia la estación volvía a mi cabeza la misma pregunta, sin poder quitarla de mi cabeza, quería seguir caminando, pero el malestar los sudores, la sensación de ahogo, la dificultad para respirar y el temor a que me robaran el coche, que se repetía en mi mente y no podía evitar, me hacían volver de nuevo.

Para asegurarme de que había cerrado el coche desarrolle una serie de comprobaciones que hacían que pudiera alejarme, con algo menos de malestar. Al principio, fue poner la llave en el bolsillo derecho del pantalón, pero eso no era suficiente, yo tocaba el bolsillo y comprobaba que la llave estaba, pero no era suficiente, tenía que volver, no podía estar seguro. Así cada día añadia una señal más, hasta que desarrolle un ritual complejo y largo para asegurarme (una vez cerrado el coche, tirar 3 veces para comprobar que estaba cerrado, dejar un papel en el parabrisas con una determinada posición…), pero no era suficiente, nunca era suficiente, pasaba más de una hora comprobando, sin que aquello eliminara definitivamente ese horrible malestar.

Cuando conseguía irme, pasaba el día muy nervioso, no atendía a mis clases, ni a mis compañeros, estaba tan nervioso y preocupado que no podía pensar en otra cosa que no fuera volver a mi coche.

Después de la terapia con Carmen, que no fue fácil, no solo se acabaron las preocupaciones, sino que además puedo dejar mi coche abierto adrede y disfrutar del día y de mis compañeros.»

 

29. may, 2013

¿Cuándo acudir al psicólogo?

Hace unos años y no tantos, existia la creencia popular de que la persona que iba al psicólogo «estaba loca». Afortunadamente esto ha ido cambiando y así encontramos el apoyo del especialista que necesitamos. Yo he visto esta evolución en nuestra sociedad y como se ha ido modificando esa creencia de la que hablaba al principio. Pero aún me sorprende que este cambio no es percibido aún por personas de otros paises que viven en españa, que me preguntan ¿porque en España la gente no va al psicólogo?

Por este motivo me gustaría contaros algo.

Parece claro que si tenemos una duda legal acudimos al abogado. Si tenemos un atasco en las tuberias llamamos al fontanero, si el coche hace algún ruido raro lo llevamos a un mécanico. Así podremos poner un montón de ejemplos de a quién llamar si… y todos lo tenemos claro.

Entonces, si tienes una sensación intensa y duradera de sufrimiento o malestar, que no disminuye a pesar de tu esfuerzo, ni de la ayuda de familiares y amigos, llamamos al psicólogo.

Si me resulta difícil llevar a cabo actividades de la vida cotidiana, llamamos al psicólogo.

Cualquier duda o dificultad en relación al comportamiento, emociones e incluso de mis relaciones con lo demás acudimos a…

¿Cuándo fuiste tú al psicólogo?

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