Paso 5: haz crecer a los demás

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Quiero empezar este paso con un cuento, que espero que os guste.

En un jardín había una preciosa flor. Todos los que pasaban por aquel jardín, lo decían,“que flor más hermosa, es la más linda flor que he visto jamás”.
La flor era feliz.
En aquella tierra fértil, empezaron a crecer más flores bonitas,  que cada día crecían más y se hacían más, y más bonitas, de forma que el jardín estaba precioso, con diferentes colores y aromas.
No se alcanzaba ya, a distinguir la primera flor, aquella que todos admiraban días atrás, todos veían el precioso jardín, “Que precioso jardín, que bonitas las flores”.  Pero ya no decían nada de aquella primera flor.
La flor no podía soportar día a día como ya no la decían lo bonita que era. Pensaba que ya no era tan linda. Así que para poder recuperar su brillo, se le ocurrió que si todas las demás flores desaparecían, ella volvería a ser la linda flor de la que todos hablaban.
Convenció al duende del jardín para echar un veneno  que hiciera que las demás flores se marchitaran.
En pocos días, las flores comenzaron a marchitarse. Mientras que la primera flor, se veía bonita y se sentía feliz de nuevo.
Pasaban los días y el suelo se volvió tan estéril y árido que la primera flor se marchito, como las demás. Sufrió viéndose gris,  arrugada y sabiendo que no volverían a brillar sus colores en el jardín.

El Desear y ayudar a los que tienes a tu alrededor para que crezcan, mejoren y consigan lo que desean,  es como fertilizar la tierra de tu jardín, tendrá en ti repercusiones positivas.

Si los que te rodean se sienten felices y prósperos, si a tu alrededor hay prosperidad… ¿Qué crees que es más probable que encuentres? Como mínimo te transmitirán esa felicidad.

En cambio si te centras en hacer daño y dificultar el desarrollo de los demás, por el motivo que sea, ¿Qué crees que puedes encontrar? Tu entorno se volverá árido, como la tierra del jardín del cuento, se llenará de problemas,  dificultades, calamidades…

Es importante no confundir este paso. No pienses que tendrás que recibir lo que das, o ni siquiera la mitad. Realmente no funciona así. Es una cuestión de probabilidad.

Recuerda un par de anotaciones importantes. Para hacer crecer a otros, no hay que anteponer las necesidades de los demás a las propias. Tampoco hacer algo que no quieres.

Si decides seguir este paso, piensa que deseas que los demás crezcan a tu alrededor, pero no esperes recibir lo mismo. Hacer crecer, ayudar a conseguir sus metas a otros, es por si sólo gratificante, hace que te sientas mejor y fertiliza tu jardín.

Si te ha gustado, quieres sembrar flores, ser una linda flor o fertilizar tu jardín, comparte este cuento.

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Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

Paso 4: sonríe

Paso 4 de sentirse mejor en 10 pasos.

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Quizá en este paso, sonreír,  no os cuento algo nuevo, pero ayuda a sentirse mejor.

Existen muchos estudios sobre los beneficios de la risa y la sonrisa, entre otros:

  •  Ayuda a la producción de serotonina, que mejora el estado de ánimo.
  •  Ayuda también a la producción de endorfinas, que tienen un efecto analgésico y de sensaciones placenteras.
  •  Alarga la vida.
  • Te hace más atractivo al sexo opuesto.
  • Mejora las relaciones con los demás.
  • Hace sentir bien a otros.
  • Nos ayuda a recuperarnos.

Si algo agradable, positivo, ocurrió hoy, ya tienes otro motivo para sonreír.

Si tienes un “mal día”, sonríe, te ayudará a superarlo.

Si quieres hacer sentir bien a otros, regala sonrisas.

Sonríe como rutina, te ayudara a sentirte mejor.

Es posible que al principio resulte forzado, no importa, con la práctica te saldrá de forma natural e irás notando sus efectos.

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Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

Paso 3: Transforma la culpa.

Paso 3 de sentirse mejor en 10 pasos.

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En este tercer paso quiero hablar de “otra vieja amiga”, que como con el del paso 2, cargamos para siempre. Esta es la culpa.

La culpa nos genera un intenso malestar, no nos permite avanzar y es inútil. Surge cuando creemos, que en una situación hicimos lo que no debíamos, o que por acción u omisión hicimos algo “malo”. Y los pensamientos del tipo “no debí hacerlo”, “debería haber hecho otra cosa”, nos persiguen y nos castigan, cumpliendo una condena que no sabemos por cuánto tiempo se prolongara.

Y cuando sentimos culpa, la única opción que nos queda es pagar por lo que hicimos o no hicimos, de forma que estamos condenados.

¿Pero de qué sirve condenarnos? ¿En qué forma nos ayuda la culpa a reparar el daño que hicimos? ¿Cuándo consideras que habrás cumplido la pena?

Ciertamente no podemos cambiar lo sucedido en el pasado. Así que frecuentemente, para sentirnos mejor, nos deshacemos de ella buscando culpables a nuestro alrededor, y así la trasladamos a otras personas. De nuevo sin reparar el daño, sigue siendo inútil y te sigue generando malestar.

Lo que nos ayudará en este caso, es transformar la culpa en responsabilidad. Es posible que parezcan lo mismo, pero hay entre ambas una importante diferencia, que quizá con un ejemplo me será más fácil explicar.

Imaginemos una situación en la que hemos comprado un producto defectuoso o recibido un servicio inadecuado. Lo más habitual cuando la persona que nos atiende no nos resuelve el problema, es buscar al responsable. Ya que es el que tiene la capacidad de tomar decisiones y/o acciones para reparar o sustituir el objeto o servicio inadecuado.

La diferencia más importante, es que mientras la culpa nos condena, la responsabilidad nos otorga la capacidad de tomar decisiones y/o realizar acciones.

Así que, transforma esa culpa (la que sientes, o la que has trasladado a otros) en responsabilidad. La responsabilidad que te capacitará para tomar decisiones y realizar determinadas acciones, que te permitirán seguir adelante.

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Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

¿Qué hacer para que mi hijo me haga caso?

En este post, en respuesta a muchas de vuestras solicitudes, quiero comentaros a grandes rasgos, algunas de las cosas que podemos hacer para ayudar a nuestros hijos a que nos hagan caso. Lo cierto, es que solemos no ponérselo fácil.

Les decimos lo que no queremos (“No hagas esto”), de forma que ellos han de descubrir lo que queremos. Es más fácil para ellos y para cualquiera de nosotros cuando sabemos lo que esperan de nosotros (“Permanece sentado en la sala del Doctor”)

Ser concreto y descriptivo en nuestras peticiones también les ayuda. Huye de las afirmaciones generales “Pórtate bien”, esta petición incluye tantas y ninguna al mismo tiempo.

Piensa en algo que le ayude a conseguir lo que le pides. Para permanecer sentado en la sala del Doctor, quizá a mi hijo le guste hacer juegos de palabras.

Premiaremos solo cuando hace lo que queremos. Y dejaremos de perseguirlo cuando no lo hace.

Permaneceremos firmes y constantes, sin cambiar la estrategia.

Seguir estas recomendaciones en la práctica no resulta tan sencillo como parece.

Pero si has conseguido realizarlas, y no has visto cambios en el comportamiento de tu hijo, o si no sabes muy bien cómo llevarlas a cabo, en tu caso. Y esto te preocupa, y afecta a tu vida cotidiana. Consulta con un profesional, porque cada situación particular, requiere de pautas específicas.

En la imagen os dejo un resumen de los ejemplos.

Para que mi hijo me haga caso

Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

Paso 2: Desecha el rencor

Sentirse Mejor en 10 pasos.

Paso 2.

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Ya habrás escuchado la frase  “El rencor es como tomar veneno y esperar a que la otra persona muera».

En este momento cuando recuerdas…, lo que hizo y dijo, sufres viviendo y reviviendo una y otra vez aquellas sensaciones dolorosas… Le guardas rencor… Además consiguió provocar consecuencias en tu vida, consecuencias que seguramente conseguiste afrontar y superar, posiblemente te cambio, posiblemente aprendiste algo de aquello… Pero, lo realmente importante en este momento es ¿quién sufre hasta hoy por lo que otr@ hizo ayer?  Y,  ¿cuánto tiempo crees que tienes que seguir sufriendo?

El rencor hace daño a la persona que lo siente, no a la que lo hizo. No resuelve tus problemas y tampoco te hace más feliz. Entonces, ¿para qué mantenerlo?

Cuestionar la intencionalidad, ponerte en el lugar del que te hizo daño y seguir adelante son algunas de las cosas que puedes hacer para desechar el rencor.

Cuestiona la intencionalidad

Lo más frecuente es  que acciones de otras personas nos hagan sentir dolor, y es frecuente también que nuestros comportamientos dañen a otras personas, en la mayoría de los casos este dolor que causamos y sentimos es producido sin intención. Y El matiz de la intencionalidad tiene su valor. No es lo mismo que una persona quiera hacerme daño y perjudicarme, que la que lo hace sin darse cuenta. Solemos dotar de intencionalidad las acciones de los demás aun cuando no tenemos la certeza. Cuestionar esa la intencionalidad ayudará a desechar ese rencor.

Ponte en el lugar del que te hace daño.

Pero, ¿qué ocurre si ha sido intencionado? Cuando una persona quiere dañar o perjudicar a otra suele ser porque no es capaz con recursos propios alcanzar sus objetivos o la persona a perjudicar le supone un riesgo, en realidad carece de habilidades y ciertamente lo sabe y sufre por ello. Esta persona está sufriendo y no conoce otra forma de actuar para evitar su propio sufrimiento, sufrimiento que cesará por un tiempo determinado, ya que hasta que no adquiera los recursos y habilidades que necesita se sentirá en la necesidad de reafirmarse a través del sufrimiento de los demás. Si te quiso perjudicar es porque has sido evaluad@ por tus destrezas y habilidades como alguien superior, más importante, por tanto que eras una amenaza para su trabajo, para su pareja… El ser capaz de ponernos en lugar de esa persona viendo su sufrimiento y percibiéndote como lo hace, puede ayudarte a cambiar el rencor.

Sigue adelante

Lo más importante es poner aquella situación, comportamiento y dolor en el lugar y tiempo en que ocurrió, asume las consecuencias, afronta las dificultades que te ocasiona hoy, decide lo que quieres en adelante, elige lo que no te hace daño.  No revivas el sufrimiento trayendo al presente, lo que está en un lugar y tiempo pasado. Sitúala en su lugar y sigue adelante.

 paso 2 desecha el rencor

Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

Paso 1: Siente y muestra gratitud.

Sentirse Mejor en 10 pasos.

MUESTRA SIENTE GRATITUD.

Paso 1: Siente y muestra gratitud

Para empezar hemos de darnos cuenta de cada una de las cosas que recibimos. Una tarea que requerirá de nuestra atención, ya que hasta ahora, seguramente, habrán pasado por alto, o más aún, hemos caído en el error de creer que “es así como debe ser”, de forma que le hemos quitado la importancia que ciertamente tienen.

“Mi amigo escuchó mi problema” mi amigo empleo parte de su tiempo en escucharme, en animarme… quizá podrías pensar, que esto no es de agradecer, porque “es así como debe comportarse un amigo”, como habrás comprobado de entre tus amigos hay unos que te escuchan, te animan, y otros que no, unos que te escuchan unas veces y otras no… Y si ninguno te escuchará… GRACIAS.

Otros acontecimientos por los que sentir gratitud pueden ser: por el pequeño beso que me da mí pareja cuando llega a casa, por la sonrisa que cada día me dedica mi vecina, por sentir el calor del sol en mi piel, por confiar en mí, por prestarme tu ayuda, por sujetar la puerta mientras paso por ella…

Desde este momento ¡Presta atención! porque no han de ser grandes cosas.

Toma esta rutina cada mañana cuando te despiertes y cada noche cuando te acuestes y en cualquier momento que lo recuerdes. Y cuando sientas gratitud. ¡Muéstrala!

¿Cuáles son los acontecimientos por los que podrías sentir gratitud hoy?

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Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

¿Son tus celos patológicos?

«Si siente celos es que me ama». Esta frase es asumida por muchos como una verdad absoluta. Sin embargo,  sentir celos, es sentir miedo a perder a mi pareja, y esto no necesariamente es prueba de amor.CELOS PATOLOGICOS

La mayoría de nosotros hemos sentido celos en mayor o menor medida. Pero se convierten en un problema, o patología, cuando están generando un intenso y frecuente malestar al celoso, produce cambios de comportamientos en él y en el celado, es motivo de frecuentes e intensas discusiones,  y estos cambios afectan también a otras áreas.

El celoso siente un miedo intenso a perder a su pareja, que se acompaña de agresividad y control para evitar que esto ocurra, y un gran dolor por el engaño o la pérdida. El celoso siente ese miedo intenso casi todo el tiempo, y por cualquier cosa, una mirada, una llamada, una prenda de vestir que utiliza su pareja…, se convertirá en una señal de que lo peor está ocurriendo. Para evitar este sufrimiento necesitará comprobar cada vez con más frecuencia y de múltiples formas, (mirar el móvil de su pareja, comprobar su bolso o bolsillos, seguirle, pedir demostraciones de amor…) que su pareja no le engaña.

Cualquiera puede entender, que es difícil creer que mi pareja me engaña, y no hacer nada por comprobarlo o evitarlo. Y en esta situación la comprobación es la única forma que encuentra para que esos pensamientos y el intenso malestar desaparezcan.

Se va convirtiendo en problema cuando esa necesidad se va haciendo más frecuente y el malestar no se desaparece como antes. De forma que cada vez hay más cosas que comprobar, con más asiduidad,  para poder permanecer tranquilo/a.

En el otro lado se encuentra el celado, que no entiende muy bien las dudas de su pareja, ante las acusaciones se defiende, e intenta tranquilizarle de cualquier forma y atendiendo a cualquier solicitud, comprobando con el paso del tiempo que haga lo que haga y diga lo que diga, no es capaz de tranquilizarle y para evitar la agresividad comienza a cambiar su comportamiento, su forma de vestir, su forma de actuar, incluso a  reducir sus relaciones de amistad y familiares, llegando a afectar a su autoestima, estado de ánimo…

Si te sientes identificad@ en lo que acabas de leer, ten en cuenta que los celos pueden acabar con la relación. Pero que, también se puede re-construir una relación en la que los los celos dejen de ser una fuente de malestar e insatisfacciones.

Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

¿Por qué mi hijo no me hace caso?

En muchas ocasiones cuandchild_arto nuestros hijos cuando desobedecen o tienen un comportamiento no deseado por nosotros lo que buscan es llamar nuestra atención. ¿Pero quién resiste la tentación de no regañar a su hijo cuando está haciendo algo inadecuado (como romper, pegar, tirarse al suelo…)? Y esto se hace más complicado cuando lo hacen en público, en el parque, en un restaurante…  De esta forma obtienen lo que buscan,  les miramos, les hablamos e incluso podemos correr detrás de ellos. No hay nada mejor para un niño que sus papas estén pendientes de él, sea como sea.

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Autoestima. ¿Por qué cuando me miro al espejo no me gusto?

“Soy feo y cabezón, yo tengo dientes de caballo, pues yo parezco el muñeco michelin…”

Solemos centrar nuestra atención en las cosas que no nos gustan de nosotros mismos, y lo que es peor… tendemos a exagerarlas.

Cada persona tiene infinidad de características positivas y bonitas, pero frecuentemente resulta difícil darse cuenta de que están ahí. ¡Encuentra las tuyas!

Me gustaría hacerte una sugerencia, mírate al espejo, busca una o varias cosas que te gustan de ti, ¿Cuáles son?

Si por ejemplo son tus ojos, cada vez que te mires al espejo, fíjate esos bonitos ojos que tienes y que estaban ahí todo este tiempo, sin que les prestes  la atención que se merecen.  A partir de hoy asume esta rutina, y cuando te descubras observándote la “lorza”, pon atención en tus ojos, ¿Son más bonitos? ¿No? ¡¡¡DISFRUTALOS!!!

¿Aún no puedes disfrutarlos? ¿Habiendo encontrado algo ves que no es tan importante para ti? Entonces tu solución esta en tu autoestima porque es lo que esta dañado, por tanto, es lo que habrás de reconstruir, porque no hay nada de lo que observas en el espejo que este mal y es tu forma de verte lo que toca corregir.

Saber más de mi autoestima

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Las emociones y la salud

Os dejo este post para reflexionar…

Ya es conocida la relación entre las emociones positivas y la salud.

Otro estudio ha querido comprobar el impacto de las emociones en la salud, en lugares donde las personas carecen de factores considerados críticos para el bienestar.

En contra de lo que se pudiera esperar,  en los lugares donde las personas se enfrentan a hambrunas, falta de vivienda y de seguridad, hay una conexión más fuerte entre las emociones positivas y una mejor salud.

Se muestra una correlación negativa de estas variables a menor PIB más emociones positivas y una salud más fuerte.

Esto hace que nos cuestionemos la importancia de los factores considerados críticos para nuestro bienestar y nuestra salud.

Es decir, no somos más felices ni estamos más sanos, por tener una vivienda, alimentos suficientes, ni por supuesto por tener otros factores menos críticos, un coche, un determinado trabajo o incluso más dinero.

Psicóloga Carmen Martín / Tel.: 916334774 / info@psicologa-carmenmartin.es

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